lunes, 7 de julio de 2014

Un lugar para mis rol-ideas


Yo no soy un teórico del rol. Tampoco me gusta demasiado comprender los entresijos de las reglas que hacen más narrativo un sistema. Sólo tengo la intención de construir historias que me gustaría jugar y hacer pasar un buen rato a los jugadores de esas historias.  
Tampoco pretendo hacer un blog enfocado al público. Más bien pretendo dar salida a muchas ideas que se me pasan por la cabeza y al final se me terminan olvidando entre tanta agenda revuelta. Difícilmente veréis pasar por aquí reseñas profesionales (en una medida u otra), ni críticas sesudas sobre las idas y venidas de editoriales, autores y "juegos-franquicia" de la afición. Si este blog le sirve para plantar semillas en su imaginación que florecerán en una aventura, un personaje o un relato ya habré conseguido mucho más de lo que realmente pretendía.
Una cara tal que así se le puede quedar
a un narrador cuando se le viene abajo la trama




De casta le viene al galgo. Y el nombre de este blog tiene cierta miga (mi amigo Jose Echavarren, "Echevarren" para los amigos, seguro que se divierte al leerlo). Viene de un libro llamado El antropólogo inocente de Barley. Que cuenta los problemas y situaciones inverosímiles en las que se encuentra al estudiar a una tribu desconocida de Camerún. El resultado es un cúmulo de situaciones ridículas en las que poco o nada puede aplicar la teoría del estudio sociológico. Pues algo así se encuentra uno cuando se enfrenta a una mesa de rol, una aventura bien planificada que es desmontada con una pregunta irreverente por parte del jugador más insospechado. Quizás por esto mismo, por mis años de experiencia narrando, tomé hace tiempo la determinación de no describir más allá de ciertos encuentros, situaciones, objetivos o consecuencias para que no me ocurra como a Barley y me convierta en El rolero inocente.

La casta de este galgo se ha ido construyendo después de muchos años dedicados al rol y a lo que se mueve alrededor. Y no podía dejar de nombrar a la Asociación El Dirigible que tantos años de satisfacciones, sufrimientos y úlceras me ha provocado (y me seguirá provocando, sin duda). 
Así que sencillamente abro un pequeño proyecto que sirve más como válvula de escape de un servidor que como otra cosa.