domingo, 13 de julio de 2014

La vieja guardia

Vengo de narrar una pequeña sesión de una campaña que estoy compartiendo con parte de mi grupo de toda la vida y una nueva jugadora que se nos ha unido (y no somos capaces de darle esquinazo :P). He de reconocer que mi grupo de toda la vida es bastante peculiar. Empezamos a jugar con 15 años a El Señor de los Anillos MERP. En él jugamos una campaña bastante larga interpretando a un grupo de orcos... Sí, éramos orcos, uruk.hai y trasgos de Moria. Jugábamos cada semana hasta que llegó Vampiro La Mascarada a nuestra mesa. Y fuimos dejando la fantasía medieval para caer en el horror personalísimo. Aunque claro, al principio éramos los X-Men con poderes y, mientras fuimos creciendo en edad y en madurez, fuimos convirtiéndonos en hijos de puta con poderes. Pero hijos de puta, hijos de puta. Hasta que era imposible jugar a Vampiro sin ser traicionados de 3 maneras distintas por los compañeros.

En esta época nuestro grupo de juego creció muchísimo. Pasamos de 5 jugadores, que nos reuníamos todas las semanas, a más de 10. Podría decirse que formamos un pequeño club rolero sin apenas darnos cuenta. El crecimiento trajo también consigo la dispersión interna. Mientras unos jugaban a una cosa otros jugaban a otra y la verdad es que eso terminó acabando con un grupo de juego de muchos años.

En esa época intercalabamos de vez en cuando una campaña de StarWars D6; que acabó con un resultado terrible al pasarnos al sistema D20. Los jugadores no duraron 1 partida completa con el nuevo sistema tras más de 1 año de juego con D6. Después de eso decidimos que no contara la partida asesina (que no fue tan difícil) para seguir disfrutando de vez en cuando de los personajes que se habían desarrollado con el tiempo. Quizás la campaña de Mago la Ascensión llevando a miembros de la Tecnocracia acabara con la opera espacial y nos adentrara en el misticismo tecnológico. Esa campaña moló mucho. Aún recuerdo a mi Agente Smith y al momento épico de "Atención". Quién lo viviera sabrá de lo que hablo...

Entonces Cthulhu pasó por nuestra vida. Fue una campaña larga, muy larga; de 2 años de duración y 2 grupos de personajes distintos. Pero era por una buena razón. Los personajes al morir dejaron parte de su legado escrito y preparado para que la siguiente tanda de personajes siguiera el camino que ellos habían iniciado. La verdad es que no se porqué se terminó esa partida (porque la campaña no se llegó a terminar). Quizás cada uno tomó un rumbo diferente, unos se fueron de la ciudad, otros nos echamos novia y otros encontraron otro grupo de juego.

Cada cierto tiempo nos reuníamos para jugar a Xtraidos. Fue otra época buena donde ya exprimíamos los sistemas para sacar todo el jugo de ellos y disfrutábamos con historias de todo tipo y condición. Pero ya no eramos los mismos. El grupo se había reducido muchísimo, aunque nos habíamos mantenido los de siempre.

Hace unos meses hemos vuelto a quedar más asíduamente. Veo que nada ha cambiado. Estamos más viejos, más peludos y más cansados. Pero las ganas de pasarlo bien con la excusa de jugar al rol sigue estando. Hay una cosa que me di cuenta no hace mucho. Y es que los amigos son aquellos a los que acudes cuando quieres reconfortante y logran hacerlo con su presencia. Son aquellos en los que piensas cuando quieres encontrar ese pensamiento alegre. El rol es una excusa, un medio y una manera. El pequeño grupo que empezó con el MERP,  aunque algunos entren y otros salgan, seguiremos siendo LA VIEJA GUARDIA.
Dedicado a Alejandro Cuadra, Alejandro Torrado, Juan Aizpuru y Ramón Serrano. 



La vieja guardia que estará ahí hasta que caiga la última piedra del castillo