martes, 2 de septiembre de 2014

Los consejos del Gobierno para evitar una violación

En este último mes hemos sigo testigos de un hecho noticioso con especial cobertura informativa. Se trata de la agresión sexual a una joven en la Feria de Málaga. Después de un seguimiento intenso por parte de los serios medios de comunicación de masas nacionales, se informó sobre las recomendaciones del Ministerio del Interior para evitar una agresión sexual. Entre ellas se incluían muchas propuestas de autoprotección y de vigilancia constante de su entorno. Posteriormente dichos consejos fueron retirados de la web habiendo existido incluso acusación de plagio de una web de noticias peruanas. Finalmente se reconoció que las recomendaciones estaban desde hace tiempo en la web de la Guardia Civil. 



Las recomendaciones del Ministerio del Interior no son una ocurrencia machista para someter a la mujer una vez más. Responde al concepto de Prevención Situacional (Cornish y Clarke, 1998). Este concepto de prevención del delito basado en la erradicación de la oportunidad criminal ligada a la situación o contexto. Estas son una serie de herramientas diseñadas para enfrentarse a la planificación de un infractor potencial. El objetivo es claro: intervenir sobre la situación de oportunidad del delincuente, que según los autores es el elemento central del que depende la infracción. 

Estos principios tienen una base de realidad. Si no hay oportunidad, no hay delito. Pero conlleva a una serie de repercusiones que veremos al finalizar el texto. Los autores proponen 25 técnicas basadas en 5 ejes principales que son: 

  • Incrementar el esfuerzo que el criminal debe invertir en su objetivo. Sin colocamos alarmas, detectores de movimiento, blindaje de puertas, colocación de rejas... será más dificil para el delincuente el conseguir su objetivo.
  • Aumentar el riesgo al que se expondrá el criminal para llevar a cabo su fin. El elemento más importante en este punto es la visibilidad del echo delictivo. Será más disuasorio si hay videocámaras, zonas iluminadas y concrurridas o patrullas policiales o vecinales.
  • Anular las ganancias que reportará el delito. Por ejemplo si debe romper el bien para poder sustraerlo, dispositivos que inutilizan los móviles en caso de robo o dispositivos con tinta que se activan en caso de robo de ropa, manchándola.
  • Desmontar las excusas con que el criminal justifica su posible acción. Se trata de una visibilización del daño que puede producir al cometer el delito o terapias cognitivas para desterrar ideas de anulación victimal.
  • Evitar toda provocación o posible incitación que precipitaría el delito. Enseñar públicamente que se tiene dinero en efectivo o ir con joyas valiosas extremadamente visibles, dejar el coche con las llaves puestas o dejar las ventanas abiertas. En el caso de las agresiones sexuales parece que ir vestida de forma provocativa, o simplemente hablar con desconocidos...
Pero todos estos elementos que son tenidos en cuenta a la hora de programar una política criminal tiene elementos que funcionan por debajo de los mismos. ¿Realmente disminuye la criminalidad? Realmente lo que provoca la puesta en práctica de este tipo de políticas es el desplazamiento del delito sin dar solución al problema de la criminalidad. Introducen también problemas éticos y de control social. ¿Está jusfiticada la intromisión en la vida privada de los ciudadanos mediante la videovigilancia? ¿Estamos dispuestos a perder cuotas de libertad para ganar algo de seguridad?


Por otra parte en vez de presentarse como una intervención de reducción de oportunidades contextuales, finalmente se reduce a dar instrucciones preventivas a la victima potencial (es decir, prevención victimal secundaria enmascarada). Esto libera al Estado  de la carga de la prevención, privatizando esta función y contribuyendo a la obsesión por la seguridad general. Esto termina fomentando el consumo de tecnologías de aseguramento privado: cámaras, rejas, vigilancia privada... lo que da fuelle a la cultura del control (véase el artículo El control social y David Garland). A estas alturas deberíamos plantearnos si realmente se trata de una política racional o si realmente servirá de algo este tipo de precauciones cuando el 84% de las agresiones sexuales las hacen personas conocidas. 
Para terminar, recordemos que según ha trascendido en los medios, la chica de Málaga había acudido a una cita con alguno de estos chicos y que todo terminó con ella siendo encontrada en un polígono industrial llorando y tirada en el suelo. ¿Una situación presuntamente consentida y satisfactoria como se ha llegado a decir en los medios termina con ese resultado?